jueves, 15 de septiembre de 2011

Dejarle ir.


- Sube la montaña.

- Busca un árbol en lo alto.

- Cava un agujero en él.

- Susurra ese secreto que presiona tu pecho.

- Cubre el agujero con barro.

- Dejarle ahí.
- Dejarle ir.




miércoles, 14 de septiembre de 2011

Nunca había pasado cosa parecida, Elisa despertó con la boca seca, observo su reloj, las 3:45, madrugada, no sabía porque se despertó tan de pronto tuvo esa sensación, una terrible sed.

Elisa caminó al baño, tras observa su cabello y las ojeras que crecían desde los párpados inferiores y mientras bajaban se pronunciaban con una tonalidad más y más oscura, solo se limito a tocar la zona ojerosa, abrió la llave y con la mano tomo un sorbo de agua, se lanzó un poco a la cara, tenía esa sensación de estar encerrada en un pozo oscuro y profundo, como un sueño extraño del que deseaba que el agua le ayudara a despertar.

Pronto regresó a la cama para intentar recobrar el sueño... así fue por 15 cortos minutos, hasta que el peso del aire en la oscuridad de la habitación fue tanto que comenzó a tener dolores en el pecho, la respiración le era difícil, aquello chocaba contra su pecho, no podía más, tuvo que levantarse y salir de la pieza, intentando recobrar el ritmo de su respiración normal, sin embargo no logro nada, siguió teniendo aquella presión de la oscuridad de las 4:05 de la madrugada, aquel lugar no era bueno para Elisa, sentía que nunca tuvo porque pisar aquella casa, aquel estado, no debía de estar.

Caminó agitada al patio, donde permaneció hasta que los primeros rayos del sol salieron.
Varios cigarrillos después regresó al interior de la casa, observo aquella foto que tenía encuadrada en el descanso de la escalera, el paisaje en blanco y negro donde el sol se asomaba sobre los arboles entrelazados le traía recuerdos de un viaje que nunca debió terminar.

Elisa descolgó la fotografía y la subió a su recamara, la colgó en lugar de la imagen religiosa que le había dado la abuela.

Sobre la cabecera se encuentra aquella fotografía, es el único lugar donde se encuentra la luz, esa que no llega nunca a la habitación.

domingo, 7 de agosto de 2011

Tres gatos en la almohada.

Lineas verticales caen de la cabecera al pie de la cama, entre arrugas y superficies aboyadas se encuentra inmóvil, silente, y ...
Un libro cerrado, la mirada ida, un ventilador es como único aparato que emite sonido perceptible...

De pronto la voz interna, los ojos se abren, un suspiro, el diafragma se mueve, se contrae.

Movimiento.

900 paginas.
Coma.
Lineas.
Aspas.
Luz.
Ceguera.

Movimiento.

Inconciente.

No sé donde comienza mi cuerpo y termina la sombra,
esa que se arrastra por los suelos
y de vez en vez crece
por las paredes...

No sé hasta donde pueden llegar
las palabras que salen de mi boca,
ya sean equivocadas... o no,
desconozco el alcance de las mismas.

¿Hasta donde se extienden mis brazos?
¿Qué alcanzan...?
¿Qué no lo alcanzan?
¿Qué están tocando?

Mis ojos no ven mucho,
están enfermos,
un poco cansados,
tal vez dormidos.

Desconozco los alcances.
Desconozco mi sombra.
Desconozco mis brazos,
mis ojos,
mis labios, la lengua.

Yo, desconozco.

lunes, 18 de julio de 2011

(Perspectiva de la entra anterior)

...

¿Alguna vez has jugado a buscar formas en las nubes?...
Yo lo hago... Sentado en el pasto de la colina.
Sí, aquella colina, qué no esta nada cerca.
Debo hacer todo un ritual, un recorrido...

Saltar bardas,
atravesar casas vacías,
rodear otras más,
tomar dos autobuses que en un principio
me llevaban a lugares nada conocidos.

Llegue a la colina por mera casualidad,

Huyendo de casa...

pero al estar ahí todo se transforma,
la fusión del verde en el suelo se mezcla
con cielo azul lleno de nubes gordas y esponjadas.

Ahí donde me recuesto
desde que se pone el sol
hasta que las pocas estrellas salen en esta parte
del país...

El país...




No le conozco...
No conozco el cielo...
No conozco el pasto...